¡Qué grato es saludarte en el umbral de un nuevo año! En esta época, más que ninguna otra, la gente se inquieta por saber qué ocurrirá en los meses por venir. Por eso, astrólogos, psíquicos y personas dedicadas a lo esotérico, dan sus vaticinios sobre políticos, artistas, economía y desastres naturales, entre otros.
Los recuerdos nos persiguen, el presente nos duele, pero el futuro genera niveles de intranquilidad que logran, a veces, aterrarnos porque lo que desconocemos se envuelve en un lienzo de misterio que logra sacudir las partes más recónditas de nuestro ser. Siendo honesta, nadie ha visitado el futuro y esa inseguridad nos convierte en medrosos.
¡Se dicen tantas cosas! Escuchar vaticinios sobre un gran terremoto seguido por un devastador tsunami llena de ansiedad y euforia aun a los más cuerdos y sensatos.
¿Tiene sentido? ¿Vale la pena someternos a tal preocupación? ¿Es cierto que el futuro de una nación puede predecirse? Verifiquemos la historia que narra la Biblia.
El rey David contaba con un ejército impresionante en aquel tiempo. Hombres con características tan particulares que disparaban arcos con ambas manos, un grupo de hombres valientes, guerreros y bien armados. Si hacemos un levantamiento del ejercito de David, sobrepasaban los doscientos mil (1 Crónicas 12:30-40) expertos en lanzas y escudos, en estrategias de combate, pero había una familia, que no poseían lanzas, su arma era el discernimiento (capacidad para distinguir, interpretar y desnudar la apariencia para exponer lo esencial). Dice la Biblia que los de la tribu de Isacar eran expertos en interpretar el tiempo y sabían lo que Israel tenía que hacer.
¿Sabes cuántos eran? Solo doscientos hombres. Recreemos la historia. El enemigo amenazando, el rey perseguido, algunos del pueblo con miedo, el ejército preparado física y mentalmente; pelotones decididos a ganar…Y de repente, doscientos hombres se levantan, con una sola armadura: el discernimiento. Más de cien mil guerreros bajan sus armas, detienen sus pasos, enfrían su sangre ya caliente por el enojo con el enemigo, y abren bien sus oídos para prestar atención a lo que digan esos hombres que no tienen armas… Doscientos hombres ganan la guerra con sus palabras.
El consejo de hombres con visión profunda y autoridad, cautivaban al ejército completo, obedeciendo el consejo que estos le daban. El texto bíblico dice que sus hermanos seguían sus palabras…
Esto aseguró muchas victorias.
Nuestra nación necesita a alguien así, entendido, que discierna el tiempo, a quien podamos consultarle sobre planes, dificultades y propuestas, sabiendo que recibiremos el consejo acertado. La situación del mundo es cada vez más difícil porque nos faltan personas que interpreten los tiempos correctamente, cuyo discernimiento lo reciban de la presencia de Dios. Si un agricultor no sabe identificar el tiempo, puede perderse la cosecha; si hay temporada ciclónica y no disciernes el tiempo o no prestas atención a las recomendaciones de meteorología, podría costarte la vida.
¡Quién pudiera interpretarnos este tiempo! Discernir lo que ocurre, saber si ganaremos estas pequeñas, y a veces grandes, batallas que durante este año que inicia posiblemente tengamos que enfrentar. Este es un año de interrogantes… ¿quién ganará las elecciones?, ¿cómo enfrentaremos asuntos financieros, si es conveniente o no realizar inversiones?… Es un año con amenazas de terremoto, con condiciones climáticas cambiantes…Preguntas sin respuestas, incertidumbres que abruman y turban y se acentúan por las contradicciones de los que predicen el futuro.
Definitivamente, queremos saber. Y hay alguien que siempre quiere hablarte… Dios. Él quiere saciar tu curiosidad sincera, responder tus interrogantes, acallar las voces que asustan tu futuro. Si eres de aquellos que se rigen por los astros, que crees plenamente en ellos, te recomiendo a Jesús, Él es la Estrella de la mañana, si lo sigues vivirás con seguridad. Él vivió el futuro y te asegura que vencerás si estás con Él y en Él.
Si tienes curiosidad sobre tu porvenir, si no te atreves a salir de tu casa sin antes consultar un horóscopo o llamar a una línea psíquica para saber que tal tu día, que bueno que me lees, te hablaré de tu futuro, te daré augurios para este año… Tengo una palabra para ti: “Si dispones tu corazón y extiendes a Dios tus manos, si hay alguna maldad en tu vida y la sacas de ti, si no consientes que en tu casa habite la injusticia, tendrás un rostro limpio delante de Jehová. Serás fuerte, no temerás a nada, olvidarás la miseria del ayer o la recordarás como aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana.
Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor y dormirás seguro. Te acostarás y no habrá quien te espante y muchos suplicarán tu favor”
Eso ofrece Dios para este año y siempre a todos los que creen en Él y esperan sus promesas.
Dios te bendiga en este nuevo año.
Franciatejera@aguasfresacas.org