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El misil de Felucho

Vinicio A. Castillo Semán

El miembro del Comité Político del PLD, Felucho Jiménez dio la semana pasada declaraciones explosivas sobre el caso Odebrecht que han desatado un avispero político dentro y fuera de la organización fundada por el profesor Juan Bosch.

El alto dirigente del PLD dijo lo que todo el mundo sabe, incluyendo al 99% de los peledeístas (que por temor a perder sus puestos en el gobierno o desatar la ira del Palacio), callan: que el gran robo de Odebrecht contra el país no está sólo en los 92 millones de dólares de soborno confesados, sino en la sobrevaluación de obras por cientos de millones de dólares, que deben ser objeto de auditoría técnica especializada.

El misil de Felucho no cayó bien en determinados sectores del gobierno y de su partido, que pretenden asumir la defensa de la confesa delincuente firma brasileña Odebrecht, bajo la premisa absurda de que pagó sobornos, pero no sobrevaluó las obras que obtuvo con esos sobornos.  El soborno y la sobrevaluación están unidos indisolublemente en el Caso Odebrecht. Nadie en su sano juicio puede pensar que Odebrecht pagó soborno por 92 millones de dólares en RD (que según las últimas informaciones pudiera ser 5 veces esa suma), de su bolsillo, sin cargárselo a las sobrevaluaciones de las obras obtenidas fraudulentamente en combinación con funcionarios corruptos de gobiernos dominicanos entre el 2001 y el 2016.

Las declaraciones de Felucho han dado en la diana en lo que debe ser el norte de la investigación penal contra Odebrecht y los funcionarios dominicanos corruptos que se le vendieron.  Las sobrevaluaciones de obras son, en realidad, grandes estafas contra el Estado dominicano, tipificadas en nuestro Código Penal de manera agravada por el párrafo del artículo 405.

La pregunta que se hace la sociedad dominicana es por qué el gobierno de Danilo Medina; la directora de Compra y Contrataciones, Yokasta Guzmán; su primer ministro Gustavo Montalvo, o el procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, no han dispuesto auditoría sobre todos los proyectos de Odebrecht en RD, independientemente de la confesión de los sobornos que ya la firma brasileña ha hecho por escrito, tanto ante la justicia de EEUU como la de Brasil.

El Gobierno, la Dirección de Compra y Contrataciones y la Procuraduría están entrampados porque saben que si ordenan las auditorías técnicas especializadas de las obras de Odebrecht en RD tumban el “Acuerdo secreto” firmado con la empresa brasileña, que fuera rechazado por el magistrado Alejandro Vargas. ¿Por qué las auditorías tumbarían el acuerdo con Odebrecht? ¿Por qué Odebrecht ya le ha comunicado al Gobierno dominicano que no acepta esas auditorías?  Porque, como el pueblo conocerá pronto, en el Acuerdo secreto PGR-Odebrecht, se le otorga descargo total, no sólo por la multa pagada, el doble de los 92 millones de dólares, sino por concepto indemnizatorio de todas las actividades de Odebrecht en el país como contratista de obras del Estado dominicano.

Odebrecht no acepta, una vez cerrado el trato secreto, que aparte de pagar la multa, en el futuro se le pueda encausar por las sobrevaluaciones y reclamar civilmente cientos de millones de dólares estafados.  Odebrecht ha firmado un acuerdo para garantizar impunidad total a sus ejecutivos y funcionarios en RD y cerrar toda posibilidad de que en el futuro puedan ser procesados por hechos pasados.

Es por lo anterior que siempre planteamos que de todas las estafas que Odebrecht ha hecho contra el país, la más grave sería salir de este gran escándalo, descargada penal y civilmente, no sólo por los sobornos, sino por las sobrevaluaciones de obras que el Estado le otorgó a lo largo del tiempo y que suman la friolera de 4,875 millones de dólares.

Si calculamos de manera conservadora un 30% de sobrevaluación de 4,875 millones de dólares (que creo que es mucho más), estaríamos hablando globalmente de una estafa contra el Estado de más de 1,500 millones de dólares, los cuales el Estado tendría perfecto derecho de reclamar por este concepto.

Ojalá y otros dirigentes del PLD boten el miedo y se sumen al clamor nacional que protesta con toda la razón para echar a Odebrecht de la República Dominicana, se auditen las obras, se determinen las sobrevaluaciones, se reclamen las indemnizaciones y se procesen a los funcionarios que se corrompieron, no importa quiénes sean, ni del partido que sean.

El misil de Felucho, lejos de hacerle mal al PLD como organización, le hace mucho bien. Estoy convencido de que ese partido, donde tengo muchos amigos y simpatizantes, no tiene por qué cargar con el lastre histórico de asumir complicidad abierta y descarada con el caso más grande de soborno de la República y de América Latina.

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