El Gobierno egipcio aceptó trasladar al expresidente Hosni Mubarak a la cárcel cairota de Tora en un gesto para suavizar las críticas a su gestión durante los choques entre policías y manifestantes, que continúan pese a ir decayendo.
El presidente del Parlamento, Saad Katatni, anunció hoy que el ministro de Interior, Mohamed Ibrahim, accedió a trasladar a Mubarak y dispersar en varias prisiones del país a los miembros del anterior régimen encarcelados en Tora, tal como habían solicitado los diputados.
Renovación
La intervención de Katatni en la Asamblea del Pueblo (cámara baja) llegó después de que ayer el titular de Interior indicase que se renovará en un “tiempo récord” el hospital de esa cárcel cairota, lo que despertó rumores sobre el destino de Mubarak.
El expresidente afronta actualmente un proceso judicial por la muerte de manifestantes durante la revolución que le obligó a renunciar, el 11 de febrero de 2011. Tras pasar unos meses en un hospital de la localidad turística de Sharm al Sheij, en el mar Rojo, por una crisis cardíaca, Mubarak fue llevado a otro centro médico a las afueras de El Cairo y desde allí ha asistido a las sesiones del juicio en helicóptero, lo que generó malestar entre quienes pedían que fuera encarcelado.
También están siendo procesados sus hijos, Gamal y Alaa, y el exministro de Interior Habib al Adli, quienes estarán en una cárcel adjunta a la de Tora, según el periódico oficial “Al Ahram”, que informó de que 40 responsables del antiguo régimen serán reubicados en cuatro prisiones.
La muerte ayer de una persona por las heridas sufridas anteriormente en la capital elevó a trece el número de víctimas mortales durante estos disturbios, indicaron fuentes de seguridad.
La violencia se desató tras la matanza el miércoles pasado de 74 personas en un encuentro de fútbol entre los clubes Al Ahly y Al Masry en la ciudad mediterránea de Port Said.