Las luchas que a lo largo y ancho de la parte Este de la isla comenzaban a materializarse entre los haitianizados y Los Trinitarios, dejaron de ser simples incidentes aislados, al tiempo que Duarte asumía su posición de líder de la Revolución Independentista, continuando su indetenible labor de concienciación. Todo esto llegó a oídos del general haitiano Charles Herard, por lo que de inmediao tomó medidas represivas en contra de Los Trinitarios, quienes habían decidido firmar un comunicado manifestando públicamente su intención y su propósito de independencia. Esto trajo como consecuencia que la mayoría de los firmantes fueran hechos prisioneros. En Santo Domingo de dictó orden de presión contra Duarte, Sánchez y Pina y Pérez, quienes después de pasar muchos días ocultos en varias casas y ante una petición encarecida del padre de Duarte, en el sentido de que su madre no resistía ver que le sucediera lo peor, le solicitó que abandonara el país y que se conservara vivo para la causa de la indepenencia.
El 11 de agosto de 1843, Juan Pablo Duarte, Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Pérez, zarparon con destino a Saint Thomas y de ahí a Curazao.