Aunque, por su practicidad, el pantalón y los conjuntos de dos piezas le han ganado en popularidad, el vestido sigue siendo la prenda femenina por excelencia. Por eso tiene un lugar asegurado en el armario de la mujer.
¿Cómo prescindir del minivestido negro, prenda creada por Coco Chanel, catapultada por Jacqueline Kennedy y Audrey Hepburn y que constituye uno de los básicos del guardarropa femenino?, ¿cómo ignorar, en primavera, el encanto de un vestido con estampado floral?, o ¿acaso se puede minimizar el efecto de ese vestidito blanco que tan bien destaca el bronceado en los días de sol y playa? Y a esos ejemplos hay que agregar el vestido de gala, que, dice Larissa Lando en su libro “Diseño de modas: conceptos básicos”, generalmente está inspirado en la vestimenta griega, la romana, el romanticismo o la belle époque.
El caso es que los vestidos han recobrado popularidad, como ha podido comprobar en su experiencia Luz Acosta, propietaria de la boutique Luza. De un par de años a esta parte, las mujeres han recuperado el interés por esta prenda.
Para complacerlas a todas, dice, el diseño de los vestidos sigue diferentes tendencias.
Sin embargo, Acosta recuerda que, por las condiciones climáticas del país, aquí se imponen los de tejidos ligeros. Además, como para los dominicanos el invierno equivale a las fiestas decembrinas y estas ya pasaron, recomienda ser cuidadosas con el uso de estampado animal y colores tierra -se pueden seguir usando en la noche, pero los desaconseja para las salidas diurnas-.
Acosta aporta otro dato sobre el diseño: si las mangas son largas, se buscan holgadas o estilo mariposa, de modo que haya libertad de movimiento.
Firmas
Las prendas estilo vintage, vestidos asimétricos de un solo hombro, strapless o halter; a la rodilla, a media pierna o hasta el tobillo...diferentes estilos conviven armoniosos en las calles.
También en pasarela: firmas como Oscar de la Renta, Carolina Herrera, J. Crew, Luca Luca, Zac Posen y Ralph Lauren, por citar una pequeñísima muestra, presentaron hermosas propuestas para la primavera y el verano de este año.
Finalmente, Acosta señala que los vestidos, dependiendo de su diseño y del gusto de la mujer, se pueden combinar con chaquetas, boleritos, chales y bufandas, y adquieren así un toque de distinción y estilo superior.
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EL DILEMA DE LA CALIDAD Y EL PRECIO
Una de las desventajas atribuidas a los vestidos es que con el dinero que se adquiere uno se pueden comprar dos prendas distintas que ofrecen más posibilidades de combinación.
Luz Acosta no niega que sea así en la mayoría de los casos, pero recuerda que todo depende de la marca. Hay blusas, faldas o pantalones de diseñador más costosos que cualquier vestidito de una firma asequible.