Concluyeron los carnavales en todo el mundo y la gente amaneció el Miércoles de Ceniza con la tremenda resaca de tres días de jolgorio desenfrenado, en todos lados menos en nuestro país... Este debe ser el único lugar del globo, en donde los carnavales se celebran ¡en Cuaresma! Las carnestolendas son fiestas de desenfreno en vísperas de la época de penitencia o Cuaresma, del ritual cristiano. Herencia pagana, heredada de las costumbres romanas, en América se le agregaron elementos aborígenes y africanos. Lo cierto es que mientras el resto del mundo cristiano se dedica a meditar y hacer penitencia, nosotros nos disfrazamos, bailamos y empinamos el codo más de la cuenta, celebrando un carnaval fuera de tiempo, como si las carnestolendas expulsadas de otros países buscaran refugio aquí, en nuestro bellísimo país que no tiene muy definidos los conceptos de regocijo y penitencia. Además, como me comenta Emma, en época de elecciones estaremos en carnaval hasta el día de las votaciones, así que los períodos señalados por el calendario religioso no se van a cumplir, arrollados por el caravaneo, las banderas, gorras, camisetas y los altoparlantes que a bordo de vehículos de toda clase, que se pasean por todo el territorio sin que nadie pueda permanecer indiferente ante tanto barullo y colorido. Emma está entusiasmada, piensa participar en el carnaval y luego, cambiarlo por caravana con la camiseta y gorra de su preferencia.