Con el destierro de Juan Pablo Duarte, Vicente Celestino y su hijo Enrique Duarte, quedaba la destrozada familia del Padre de la Patria en Santo Domingo a expensas de las humillaciones de Santana, quien también ordenó su destierro hacia Venezuela, circunstancia esta que hizo enloquecer a su hermano Manuel Duarte.
La familia de Duarte fue confinada a permanecer encerrada en su casa, custodiada por soldados, hasta el 19 de marzo de 1845, cuando partieron al destierro con destino a La Guaira, Venezuela.
Luego de penurias e incomodidades, a bordo de una vieja embarcación de carga, el 25 de marzo de 1845, doña Manuela Díez viuda de Duarte, junto a sus hijos y nietos, llegó finalmente a su destino.
A su encuentro acudió Juan Pablo desde Saint Thomas y todos se reunieron el 6 de abril de 1845 en un momento de tristeza y de dolor, pero felices de estar juntos nuevamente.