La República 7 Febrero 2012
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DESAPARECIDOS | SERIE ESPECIAL
Más de 200 se perdieron en altamar en diez años
UN RECUENTO NO OFICIAL PERMITIÓ HACER EL CÁLCULO SOBRE LOS DESAPARECIDOS
  • Legislación. Un hombre no identificado camina al borde de la playa en La Caleta, Boca Chica. La ley137-03 sanciona el tráfico de personas con penas de 10, 15 y 20 años dependiendo del caso.
Mairobi Herrera y Javier Valdivia
javier.valdivia@listindiario.com
Santo Domingo

Dos pescadores desenmarañan una red a la sombra de dos palmas y a la vista imperturbable de un marino apostado en esta playa del norte dominicano, donde Rosa Faña busca en la arena los pasos de su hijo, y en el mar la lancha en la que se fue para siempre hace exactamente seis años.

Vive a unos kilómetros de aquí, en un lugar llamado Los Naranjos, pero cada cierto tiempo vuelve sobre aquel funesto día. Calla, se lleva las manos al rostro y susurra unas palabras. Rosa Faña sabe lo que pasó, y eso hasta parece llenarla de rabia.

En sus ojos cansados, el reflejo del horizonte y la engañosa quietud de sus aguas.

“Hijo, no te vayas, quédate, le dije, pero lo único que me contestó antes de montarse en el motor fue que le saque las actas de nacimiento a sus hijas’”, recuerda Faña, de 59 años.

El 26 de enero del 2005, Roberto Faña, de 22 años, salió con destino a Puerto Rico con el propósito de ganar más dinero, en un viaje “pagado” por un sujeto “importante” de la capital, capitaneado por un marino de la zona conocido como Manasés de los Santos, y acompañado por otras veinte personas.

Su madre dice convencida que lo que su hijo no sabía – ni quizá la mayoría del resto de pasajeros, casi todos del distrito municipal Las Gordas, de Nagua–, era que la embarcación que finalmente salió ese día del Limón del Yuna, en Samaná, también llevaba droga.

Cada año, a la larga lista de desapariciones comunes (de tres a cinco declaraciones por día en la Policía Nacional), se agrega la de las personas que se extravían en viajes de indocumentados, inmigrantes que se arriesgan a cruzar las escasas doce millas que separan a Puerto Rico de República Dominicana.

Sin registros disponibles (el Observatorio Migrantes del Caribe, una de las organizaciones más facultadas en el tema prometió hace cuatro semanas responder un cuestionario de LISTÍN DIARIO pero no lo hizo), un recuento de hechos no oficial permitió calcular que sólo en la última década, en el mismo tiempo en el que Faña viajó, no menos de doscientos dominicanos fueron declarados desaparecidos en viajes de indocumentados.

Fueron los años de mayor frecuencia de viajes ilegales, y también los de mayor número de víctimas. Sólo en una ocasión, el 29 de julio del 2004, setenta personas murieron o desaparecieron en altamar, aunque el peor desastre del que se tenga memoria ocurrió el 7 de octubre de 1987, cuando un centenar corrió la misma suerte.

“Siempre que hay personas desaparecidas los familiares lo reportan a las autoridades, es por eso que las operaciones de rescate son iniciadas y culminadas cuando se entiende que se han agotado todo el tiempo y los recursos necesarios”, dijo a LISTÍN DIARIO el capitán de navío César Reyes, subdirector de la división de inteligencia de la Marina de Guerra Dominicana.

“Son muchos más los que no llegan a sus destinos, puesto que la mayoría son detenidos y sometidos a la justicia”, sentencia Reyes.

El oficial explicó que el año pasado, más de cincuenta organizadores y capitanes de viajes ilegales fueron sometidos a la acción de la justicia por la Marina de Guerra.

Mientras que en Puerto Rico, las autoridades federales reportaron en diciembre pasado la captura de 932 inmigrantes ilegales, casi el doble del 2010, cuando se detuvieron a 531 personas.

La ley 137-03 sanciona el tráfico ilícito de personas con penas de 10, 15 y 20 años dependiendo del caso, pero estas normas al parecer no han causado el carácter intimidatorio, ya que a través de los años se someten infractores de esta ley, se logran medidas de coerción; sin embargo, son escasas las sentencias logradas. “El mismo hecho de organizar un viaje ilegal es una estafa”, agregó el oficial.

Roberto Faña, el muchacho de Nagua, no pensó en las consecuencias, pero tampoco llegó a Puerto Rico. Su madre dice que realmente ni siquiera falleció en altamar, sino que fue asesinado en tierra firme. “Me dijeron que no debía poner la denuncia”, dijo Faña a LISTÍN DIARIO, tratando de explicar lo que pasó en las horas posteriores a la desaparición de su hijo.

Dos días después, el 29, una hija suya ahora fallecida contestó el teléfono: “Ponme a mami…”, escuchó en el auricular, y luego oyó como si a su hermano le hubieran arrebatado el aparato.

“Nunca más supimos de él”, agregó la madre.

Las autoridades no pueden llevar un control de personas desaparecidas en cada embarcación que sale de manera ilegal a Puerto Rico, pero Minerva Santos, encargada de la Defensa Civil en la provincia María Trinidad Sánchez, registra algunos casos para luego darles seguimiento junto a los familiares.

“Aquí siempre se reportan muchos viajes ilegales.

Algunas veces ha aparecido una parte de los tripulantes; otros se han ahogado y se han recuperado sus cadáveres, pero muchos... desaparecen”, dijo Santos a LISTÍN DIARIO.

La encargada del organismo explicó que cuando se produce un naufragio siempre llega una llamada anónima a partir de la cual se inicia una investigación para determinar la veracidad de la información. Luego de confirmado el hecho, la Defensa Civil y la Marina proceden al rescate y búsqueda de sobrevivientes.

En el registro de Santos estuvo Roberto Faña y su amigo, Ramón Mercedes Paulino, de 21 años, quien fue deportado de Puerto Rico en julio del 2004 y decidió aventurarse por segunda vez, el 26 de enero del 2005.

Su padre, Carmelo Mercedes de la Rosa, de 61 años, dijo a LISTÍN DIARIO que no valió de nada decirle a su hijo que no se arriesgara de esa forma, sobre todo en esa temporada en que el mar estaba más bravo que de costumbre.

“Solo la mano de Dios podía salvar a esa gente”, asegura Mercedes, con un retrato de su hijo, alguna vez seminarista con los paulinos, luego “ilegal” en Puerto Rico y padre de una niña que jamás lo volverá a ver.

El padre de Ramón agregó que a los dos días del viaje, tras enterarse de que la embarcación nunca llegó a su destino, comenzó la búsqueda de su hijo recorriendo toda la costa este y noroeste, además de otros puntos del país, en una empresa en la que gastó más de 300,000 pesos.

“Yo digo que no sobrevivió… Ya no lo estoy buscando”, asiente Mercedes.

“Aunque no podemos dar un porcentaje de muertes por cada ‘X’ cantidad de yolas que intentan viajar ilegalmente a Puerto Rico ya que no se puede determinar con precisión cuántas personas perecen al año, es importante resaltar que los viajes ilegales migratorios se han reducido drásticamente desde el 2006”, dijo a LISTÍN DIARIO Ricardo Castrodad, portavoz de la Guardia Costera de Estados Unidos en Puerto Rico.

El oficial de asuntos públicos de los guardacostas norteamericanos atribuyó la reducción a la implementación de un concepto de prueba biométrico que permite identificar a los viajeros ilegales al capturar sus huellas dactilares y una fotografía de su rostro.

“La combinación del uso de esta tecnología en combinación con los esfuerzos conjuntos entre las agencias de ley y orden federales locales, nos permite identificar a los infractores reincidentes.

Desde el 2006, los viajeros ilegales no solo arries gan sus vidas cuando participan en uno de estos viajes, sino que ahora también se exponen a enfrentar un proceso judicial y ser ingresados a prisión si son detectados o son reincidentes”, dijo Castrodad.

El funcionario agregó que los viajes en los que todavía mucha gente intenta llegar a Puerto Rico cruzando el canal de la Mona siguen representando el mismo peligro al viajero ilegal que antes y que la probabilidad de que una de esas embarcaciones pueda zozobrar durante el viaje es tan alta como siempre”, dijo Castrodad.

“Muchas veces los familiares dejan pasar demasiado tiempo antes de reportar el viaje por temor a que sus seres queridos sean intervenidos por las autoridades federales. Mientras más tarden en informar el caso, más difícil será encontrar sobrevivientes”, agregó.

El portavoz de la Guardia Costera de EEUU envió a LISTÍN DIARIO algunos casos reportados al centro de mando de ese organismo en San Juan, por familiares de los viajeros indocumentados que salen de República Dominicana.

En la lista destaca uno, fechado el 19 de noviembre del 2008, en el que informa sobre la suspensión de la búsqueda de una nave con más de noventa dominicanos supuestamente desaparecidos en un viaje ilegal a Puerto Rico desde República Dominicana, cuatro días después de iniciadas las operaciones.

Tanto las autoridades puertorriqueñas como dominicanas admiten un ligero aumento de la frecuencia de viajes ilegales en los dos últimos meses, al que se suman el naufragio de este último sábado en el que murieron 22 personas y otras 30 han sido declaradas desaparecidas; y el de un mes antes, exactamente, cuando otra embarcación con ilegales se hundió en la misma zona con un saldo de tres muertos y 30 desaparecidos.

La jefatura de la Marina de Guerra informó en septiembre pasado que en los primeros ocho meses del 2011 frustró 136 viajes ilegales, detuvo a 576 indocumentados, incluidos 91 ciudadanos de nacionalidades diferentes a la dominicana, la mayoría cubanos, y que en ese período sometió a la justicia a un total de 69 traficantes de ilegales.

Pero casi nadie habla de los desaparecidos, ni de la carga emocional que supone vivir con el peso de esa tragedia.

“Nunca es fácil perder un ser querido, pero cuando hay un cuerpo sin vida, que tenemos que despedir, se toma más conciencia de la realidad de la pérdida. De hecho, el funeral, memorial o lo que la familia decida para decir el último adiós, es el inicio del proceso de duelo”, explicó a LISTÍN DIARIO la doctora Rosa Brea Franco, una destacada psicóloga clínica, experta en terapia de duelo.

Brea agregó que las personas que viven situaciones ambiguas como casos de desapariciones, tienen la opción, después de un tiempo de búsqueda o de espera, de realizar un ritual que marque la partida de ese ser querido donde quiera que esté.

En Nagua, donde todavía hoy se habla del viaje de los “21 desaparecidos”, Rosa Faña y Carmelo Mercedes difieren sobre la forma en que sucedió todo: Faña, la madre de Roberto, dice que los mataron; Mercedes, el padre de Ramón, que se hundieron debido al mal tiempo.

En lo que ambos coinciden es en que no podrán hallarlos vivos.

Cada 26 de enero, en casa de don Carmelo, los familiares del joven inmigrante ilegal prenden una vela en su memoria. Doña Rosa, seis años después, aún visita la playa donde se embarcó su hijo.

“Por aquí estuvo él”, dice.

“Por aquí están sus huellas”.

 VARIOS CASOS VINCULADOS
7 DE ENERO.
La Marina de Guerra dominicana apresa, en mar y tierra, a once cubanos en dos operativos realizados en la isla Catalina y en un hotel de San Pedro de Macorís.

8 DE FEBRERO. La Marina informa sobre el apresamiento de seis extranjeros, un brasileño y cinco indios (India) en un hotel en La Romana, que pretendían viajar ilegalmente a Puerto Rico.

13 DE MARZO. La Policía somete a Junior Javier Rufino, de 40 años, capitán de una embarcación que naufragó en Punta Palenque.

11 DE MARZO. El embajador dominicano concurrente en Grecia, Víctor Grimaldi, lamenta que dominicanos mueran en el mar Mediterráneo tratando de llegar a ese país a través de Turquía.

21 DE MAYO. La Marina de Guerra informa sobre la detención de 48 posibles indocumentados y los operativos que permiten frustrar tres viajes ilegales con destino a Puerto Rico.

25 DE MAYO. Catorce cubanos son interceptados en el mar. El jefe de la Marina, Nicolás Cabrera, dice que veleros y lanchas rápidas son usados por traficantes para llevar ilegales a Miami y Puerto Rico.

4 DE JUNIO. La Marina de Guerra informa que capturó a 31 integrantes de dos bandas de traficantes de personas y que sólo en mayo de ese año fueron apresados 150 indocumentados.

9 DE JUNIO. Eric Theodor Holsteison Henríquez, acusado de llevar a Puerto Rico a ilegales cubanos, es capturado por la Marina de Guerra.

19 DE JUNIO. La Marina anuncia que en el primer semestre del año ocupó 97 embarcaciones, apresó a 356 indocumentados y a 60 organizadores de viajes, de los cuales 33 recibieron medidas de coerción.

18 DE JULIO. Diez personas, dos de ellas mujeres, son arrestadas por la Marina en Sabana de la Mar, cuando intentaban viajar   ilegalmente a Puerto Rico.

3 DE AGOSTO. La Marina informa sobre el arresto de cuatro personas involucradas en una red que organizaba viajes ilegales.

6 DE AGOSTO. La Marina informa que cincuenta cubanos fueron detenidos entre enero y julio del 2011. El registro incluye a cinco indios, ocho haitianos, un brasileño, un guatemalteco y un norteamericano.

6 DE SEPTIEMBRE. Un juzgado impone prisión preventiva a cinco dominicanos que intentaron viajar ilegalmente a Turcos & Caicos.

27 DE SEPTIEMBRE. La Marina de Guerra informa que apresó a 21 personas en altamar que intentaban viajar ilegalmente a Puerto Rico.

15 DE OCTUBRE. Cien personas fueron detenidas en las últimas 48 horas por la Marina, que frustró tres viajes ilegales en Matancita (Nagua), Cabrera y La Romana.

18 DE OCTUBRE. La Marina dice que detuvo a 39 personas que se disponían a viajar a Puerto Rico en dos embarcaciones desde Bayahíbe y Cabeza de Toro.

4 DE DICIEMBRE. Una embarcación con 95 ilegales a bordo naufraga frente a las costas de Nagua, y aunque varias personas sobrevivieron al accidente, cerca de 30 fueron declaradas desaparecidas.

5 DE DICIEMBRE. Las autoridades interceptan a otros 40 inmigrantes ilegales que pretendían viajar a Puerto Rico.

7 DE DICIEMBRE. Testimonios de familiares indican que 18 personas que iban en la embarcación que naufragó el día 4, fueron recogidas por otra nave y se encuentran en Puerto Rico.

  EL PADRE DE RAMÓN LE DIJO QUE NO SE FUERA
El “viaje de los 21” 

Carmelo Mercedes de la Rosa sostiene la fotografía de su hijo, Ramón Mercedes Paulino, de 21 años, quien se aventuró en lo que en Nagua se conoce como el “viaje de los 21”, ocurrido el 26 de enero del 2005, y en el que murieron todos sus ocupantes.

Ramón dejó huérfana a una niña de ocho años que reside junto a su madre en Puerto Rico. Su padre le decía que se no se arriesgara de esa forma, sobre todo en esa temporada en que el mar está más bravo que de costumbre. No le hizo caso

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COMENTARIOS 1
Comentó: safetycode
De: República Dominicana
Hay que hacer esos calculos mejores.
ademas de Puerto Rico a Republica Dominicana hay 102 Kilometros lo que es un total de 63.3 Millas.
7 Feb 2012 11:27 AM
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